¿PODEMOS HABLAR SÓLO DE REPRESIÓN
      CUANDO HABLAMOS DE REPRESIÓN?


      5.- CONTROL SOCIAL Y PODER MEDIATICO:

      Lo primero que debemos aclarar es qué entendemos por control social:

      "Llamamos control social al conjunto de medios por los que un sistema de poder conoce, analiza, evalúa y mantiene sometidos a sus súbditos. Cada sociedad histórica ha dispuesto de su adecuado sistema de control social. El control social dispone de gran cantidad de subpoderes, instituciones, burocracias privadas o públicas operando sobre áreas sociales específicas, estudiándolas, observándolas e incidiendo en ellas abierta o solapadamente. Entre ellos pueden existir fricciones y choque de intereses, incluso de tensiones importantes que expresan los cambios sociales complejos. Pero estas dificultades se solucionan con negociaciones internas, o con la imposición de una nueva jerarquía y hegemonía de uno de los bloques de poder internos".

      Otra cosa que conviene aclarar es la relación entre el poder y el control social, o sea, qué es primero el huevo o la gallina:

      "La permanencia histórica del control social nace de su supeditación al poder. Llamamos poder a la capacidad de una minoría o de un sujeto para apropiarse del excedente material y simbólico, físico y económico, sexual y amoroso, cultural y artístico, de un colectivo o de un sujeto. La quintaesencia del control social es la que garantiza la existencia del patriarcado, propiedad privada y opresión de los pueblos. El control social prioriza en cada época las formas adecuadas a esos objetivos. Un ejemplo es el Código de Hammurabi. Hace 3000 años en Tebas se usaban anuncios publicitarios para localizar y apresar a esclavos huidos o perdidos. El papa Gregorio VII dijo en 1078 que la costumbre de Roma consistía en tolerar ciertas cosas y silenciar otras. Los ataques a la izquierda abertzale se remontan a viejos trucos propagandísticos, pero también a Montgomery en 1959 al decir que quien votase a los laboristas merecía ser recluido en un manicomio".

      Vemos en las frases anteriores muchas de las cosas anteriormente analizadas sobre la interrelación de métodos diferentes. Pero las relaciones entre control social y la represión tal cual la entendemos y explicamos exigen precisar los sucesivos niveles de control social, porque su efectividad, la efectividad del poder para ir descubriendo y conociendo qué se cuece en las mentes de las personas y de los pueblos, de las clases sociales explotadas y de las mujeres, de las minorías de cualquier tipo y de la gran mitad de la humanidad, las mujeres:

      "Podemos discernir varios controles generales con sus correspondientes especificidades: los controles permanentes en la mal llamada "vida privada" o "intimidad", en la familia, volcados sobre y contra la mujer, la juventud y las personas mayores para asegurar su pasividad y conformismo. Aristóteles reconoció que hasta el campesino libre más pobre, sin ningún esclavo, disponía de sus hijos y esposa. Los mecanismos sexo-afectivos, psicológicos, educativos y religiosos, y fundamentalmente la dependencia económica, tienen un papel esencial. Antes de que Freud analizara sus terribles efectos, y antes de que la Iglesia obligara a la confesión, todos los poderes han sabido que la institución familiar, la opresión sexual, la dependencia afectiva y amorosa, etc., eran -son- muy eficaces instrumentos de control.

      Otro son los controles de la vida pública; gastos, compras y viajes; servicios sociales, sanidad, vivienda, educación; empresas de seguros... Una inmensa maquinaria de miles de ordenadores, ficheros, archivos, funcionarios, empleados privados, profesores y maestros, registra al detalle, con precisión mecánica, los mínimos datos, todos los números, fechas y horarios; propiedades y deudas; partes de baja, enfermedades, desde que nacemos hasta que morimos. Los poderes mesopotámicos, egipcios y chinos registraban todo lo que podían, pero sólo con la conquista de Egipto por Roma y la masiva explotación del papiro se abrió una nueva fase de control burocrático. Actualmente, las nuevas tecnologías han superado todo lo imaginable en este sentido.

      Un tercero son los controles de tiempos y formas de explotación de la fuerza de trabajo. Conforme éstas aumentan, se complejiza la sociedad y crecen las resistencias de l@s oprimid@s, aumentan los controles internos y externos. La explotación sexo-económica de la mujer es la más controlada y vigilada. Después la escala varía según las épocas y formas concretas de trabajo. Los patrones recurren a capataces, jefecillos y hasta chivatos internos para mantener el ritmo e intensidad del trabajo, y conocer el estado de ánimo, evaluar el malestar latente, difuso o palpable de l@s esclav@s, sierv@s, aprendices y trabajador@s de gremios, trabajador@s asalariad@s. El capitalismo ha pasado del control de l@s trabajador@s antes de la fábrica unitaria, al control en la gran fábrica taylor-fordista y del obrero masa, para terminar, por ahora, en el control flexible, toyotista o postfordista, del obrero social. En Euskal Herria se añade el control españolista de los sindicatos estatales.

      Por último, las burocracias dedicadas a los controles más serios. Policías, aparatos de "justicia", servicios de información, oficinas ministeriales, en especial económicos y de defensa; servicios internacionales, empresas "privadas" de seguridad, detectives... Tácticas y técnicas nuevas como videovigilancia, nuevas tecnologías, centralización de datos, etcétera, con objetivos más precisos y selectivos. Antiguamente el censo de bienes y personas era uno de los métodos más sofisticados y vitales, como enseña el rigor romano. El exhaustivo censo normando de la economía anglosajona en 1086, es un ejemplo de planificación de todos los medios para obtener un objetivo decisivo: expropiar buena parte de las propiedades anglosajonas. Actualmente los medios son gigantescos: un ejemplo, de gran transcendencia, son los presupuestos generales de cualquier estado. El poder actual conoce la realidad social con más profundidad y minuciosidad que otros poderes anteriores".

      Las cuatro características de la represión anteriormente descritas apenas serían operativas y menos aún efectivas sin la ayuda permanente de esos niveles del control social. De hecho, resulta fácil comprobar en la práctica su mutuo apoyo y los efectos sociales negativos que terminan generando. Pero el control por sí mismo tiene una efectividad limitada. Ya que el control es la base inicial sobre la que descansa el proceso que culmina en la represión, por eso mismo, el control ha de avanzar y ha de concretizarse en algo más preciso, con más datos y detalles particulares que los simplemente extraídos de los sistemas burocráticos y administrativos existentes en toda colectividad. Estamos hablando de la relación entre control y vigilancia:

      "Cada control tiene su vigilancia. No hay control sin vigilancia, ni viceversa. Pero existe otra vigilancia más selecta y sofisticada, más peligrosa porque va unida al castigo. Controlar-vigilar es el primer paso para, después, vigilar más selectivamente y castigar. Funciona una línea de control-vigilancia-castigo o represión. Dentro suyo actúan mecanismos de integración, consenso y reformas, pero también de división, desactivación y desintegración. Aristóteles aconsejaba a los ciudadanos libres ricos que cedieran algo a los libres pobres para que no estallasen conflictos. La Iglesia sabe mucho de complementarizar tácticas. Todo valía contra el movimiento del Libre Espíritu surgido a comienzos del s. XIII desde las tesis amaurianas, que resistió hasta bien entrado el siglo XVI: espionaje, infiltración, delación, tortura, hoguera, y también potenciación de una orden pacifista mendicante, en apariencia rebelde pero sumisa y destinada a minar los cimientos herejes, los franciscanos. Siglos después se reactivó esta táctica con la aparición del "pacifismo" inglés y español contra irlandeses y vascos.

      La vigilancia especial se beneficia de las vigilancias más laxas y rudimentarias de los controles básicos. La videovigilancia suministra abundantísima información audiovisual. El estudio de la masa de datos administrativos vuelve transparente a sujeto o colectivo vigilado. Desde siempre todas las policías escudriñan y escuchan el submundo de dimes y diretes, de rumores sobre el comportamiento normal o anómalo, común o extraño, sorprendente, raro, de los sujetos vigilados. Pero la dominación actual mejora su efectiva interrelación y multiplica su número. En julio de 1997 en Austria se legalizó la escucha a distancia en todos los espacios, excepto, por ahora, en los confesionarios. En Gran Bretaña se discute escuchar a los confesionarios. En la UE se prevé imponer las pulseras individualizadas de telecontrol. Atutxa propuso introducir emisores de telecontrol en la piel de dos mil burgueses, grabar todas las conversaciones telefónicas de la Administración de la CAV...".

      Pero, como venimos insistiendo desde la primera página de este texto, lo decisivo de este complejo engranaje es la estrategia que lo guía, el sistema que lo cimenta, la doctrina o paradigma que lo explica teóricamente. Sólo comprendiendo esta unidad interna podremos luchar eficazmente contra la represión:

      "La complementarización de los recursos está sometida a una estrategia. Asegurar la dominación patriarcal en una familia con el apoyo del párroco o del psicólogo, o en una fábrica con el apoyo sindical. Ganar unas elecciones o sembrar el miedo para debilitar una movilización popular. A veces asegurar el capitalismo, el patriarcado y la "unidad nacional", con el apoyo reformista e imperialista y la represión feroz de l@s resistentes: la "transición" española. Cambiar algo sin valor para que nada de valor cambie. Las posibilidades van desde lo que narra Tucídides del exterminio de 2000 ilotas por los espartanos, que se creyeron las promesas de libertad, hasta las dictaduras militares, el fascismo o los regímenes "amigos" del imperialismo".

      La complementarización de recursos quiere decir también, y en muchas cuestiones sobre todo, intervención de la prensa, de los medios de alienación y manipulación, como instrumentos que no sólo lubrican ideológicamente la represión sino que ellos mismos también son instrumentos represivos porque actúan contra la libertad, contra el conocimiento de lo que sucede, contra las posibilidades que tienen las gentes oprimidas para decidir sobre su futuro y su presente.

      6.- PRENSA, PROPAGANDA Y REPRESION

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